2006 Llegó justo a la hora de la cena con su pelo largo y su tez morena, con su sonrisa coqueta y un buen par de tetas; una mirada profunda de esa que te inunda, unos ojos hermosos y unos labios carnosos; una cintura avispera con tremenda cadera y unas buenas piernas. ¡Ah! ¡Que imagen tan tierna! Ya para qué ensalada, carne asada, arroz y tajada; qué más alimento que ese monumento. Y con voz nerviosa le pregunté a la diosa ¿Qué quieres preciosa? Y como no se atrevía a hablar le volví a preguntar - Si, dime ¿qué vas a llevar? Y cuando iba a salir de su estado mudo se adelanta como rayo un estornudo... adiós "tetas", peluca, sonrisa, mirada profunda y la "señorita"... mientras todo se intentaba acomodar "alterada" empezó a gritar y una chapa cayó sobre el mesón y una voz de trueno pidió perdón. Impávido ante lo que acababa de pasar no sabía si golpearlo o vomitar. DAMIAN BLANCO